En el mes de Día del Libro me resulta interesante rescatar uno de mis primeros cuentos que me regalaron mi padre y mi madre siendo una niña.
Su título es ¿Quién recoge las casas del perro? de Ricardo Alcántara. Desde que tomé el libro en mis manos, me pareció muy simpática la portada, y me lo empecé a leer con mucho entusiasmo ya que me encantaba los animales, y en especial, los perritos.
El cuento expone cómo las tareas de cuidado y la corresponsabilidad se negocian en el entorno doméstico.
Ahora, realizando una lectura feminista se detectan varios ejes de análisis:
- La división sexual de trabajo: Al plantear la incógnita sobre quién limpiará los desechos del animal, el cuento evidencia cómo las labores de mantenimiento (limpiar, higienizar, cuidar) se asumen inicialmente como una carga femenina o materna dentro del hogar.
- La corresponsabilidad frente a la ayuda: Cuando el padre y el niño asumen la tarea, el relato explora la transición de ver la limpieza como un favor que se le hace a la madre, hacia la internalización de la responsabilidad compartida y activa.
- El cuidado como aprendizaje moral: El cuento funciona como una herramienta de deconstrucción del rol masculino patriarcal, enseñando que el afecto hacia los animales conlleva una carga física y emocional que debe distribuirse equitativamente entre todos los miembros de la familia, independientemente de su género.
